El viaje a China tuvo 3 escalas, la última fue un día en Corea; al día siguiente cuando estábamos en el aeropuerto esperando para embarcar y hacer el último tramo para llegar a Beijing, conocí a Steve Cattrel, un practicante de Kung Fu de U.S.A., quien haría la última parte de la travesía junto a nosotros. Cuando le pregunté qué estilo practicaba y quién era su maestro, me dijo que hacia Qi Xing Tang Lang, (Mantis Siete Estrellas) con el maestro Brendan Lai, un famoso maestro de San Francisco, y que éste viajaría en el mismo avión con nosotros. Esto me alegro mucho, ya que era un maestro muy reconocido en el ambiente marcial de EE.UU. Steve también me dijo que estaban yendo a la ciudad de Jinan, capital de la provincia de Shandong, mismo lugar al que íbamos nosotros. Cerca de las 11 de la mañana del 12 de agosto aterrizamos en Beijing; mi sueño se había hecho realidad.

En la fila de control de aduanas, una persona se acercó extendiéndome su mano, y dijo: “Hola, soy Brendan Lai, de Estados Unidos, ¿cómo te llamas y de dónde vienes?” lo salude y quede paralizado: diez años atrás había leído varias notas sobre Tang Lang Quan en revistas como “Inside Kung Fu”  o “Black Belt” escritos por este maestro, además de haber visto muchos de sus videos. Me sorprendió la cordialidad y simpatía de este gran maestro.

El día 13 fuimos a visitar la Gran Muralla, que fue una construcción militar de defensa que ya existía en algunos de los reinos de los estados combatientes, cuando el emperador Qin Shi Huang Di ganó esta guerra enfrentando a los siete reinos y unificó China en el año 221 A.C. Él unió las murallas de los reinos Qin, Zhao y Yan para protegerse de las invasiones de las tribus nómadas del norte.

En aquel tiempo la muralla tenía una longitud de 5000 km. y su fama como un sólido sistema de defensa creció cada vez más. Durante la dinastía Han, fue extendida y llegó a medir más de 10.000 km. La construcción a gran escala, como se la conoce hoy, fue durante la dinastía Ming (1368-1644) y mide alrededor de 6350 km. Después de la fundación de la República Popular China, fue designada como uno de los sitios más importantes a ser reparado. En 1988 fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Solamente puedo decirles que el estar ahí y caminar sobre ella es una sensación que no se puede describir con palabras.

Al día siguiente fuimos a visitar el Palacio Imperial de las dinastías Ming y Qing, conocido como La Ciudad Prohibida, construida en el año 1406 durante el reinado del emperador Yong Le durante la dinastía Ming. Posee una historia de más de 500 años, con una superficie total de 720 metros cuadrados y un total de 9000 habitaciones. El palacio es uno de los complejos habitacionales más completos de la antigua China que ha sido preservado, y su gran magnificencia y estructura arquitectónica demuestra el talento y la complejidad técnica de los arquitectos que la diseñaron. Otro de los lugares que visitamos fue el gran parque Bei Hai, situado al noroeste de la ciudad prohibida. Fue construido en el siglo 12, y en principio formaba parte de la ciudad prohibida; es uno de los jardines de mayor tamaño -alrededor de 71 hectáreas-,  en su interior se encuentran lagos, templos y pagodas; es uno de los lugares más visitados por los turistas y muy concurrido por los lugareños para practicar Kung Fu, Taiji Quan, danza y todo tipo de deportes.


Al otro día por la mañana fuimos a visitar el Palacio de Verano, el cual se encuentra en las afueras de la ciudad. En principio el palacio original fue construido durante el reinado del emperador Qianlong (1736-1795), luego fueron agregadas otras construcciones que fueron diseñadas por el misionero Jesuita italiano Giuseppe Castiglione, basándose en modelos europeos. Este lugar era utilizado por el emperador y sus concubinas -en compañía de su corte-, como lugar de veraneo para escapar de las presiones diarias de los asuntos de estado. Durante la segunda Guerra del Opio (1856-1860), las potencias occidentales, dirigidas por tropas británicas y francesas, saquearon el palacio y lo redujeron a escombros; luego se construyó el actual palacio a dos kilómetros hacia el oeste de donde se hallaba el original. Este proyecto fue impulsado por la emperatriz viuda Cixi.

La construcción posee una estructura arquitectónica similar a la del Palacio Imperial, con grandes jardines, varios templos y pagodas, además de un enorme lago artificial que tiene una superficie de más de 30 km2. En la orilla se levanta una gran colina llamada “La Colina de la Longevidad”, sobre la cual se erige la Pagoda del Incienso a Buda.

Luego fuimos a visitar el Templo del cielo, Tian Tan; este lugar data de la dinastía Ming y era utilizado por el emperador el día 15 del primer mes del calendario lunar, para dar las gracias por la cosecha anterior, y rezaba por la bendición para la próxima cosecha a los Dioses del sol, la luna, las nubes, la lluvia, el trueno y el relámpago.

Beijing es una de las ciudades históricas más hermosas y populosas de China, con una importante polución que en algunos momentos hace que parezca estar nublado. Cuenta con muchos lugares históricos que han sido declarados Patrimonios de la Humanidad.